Actividad 1. Data & Civil Rights: Education Primer.

1. INTRODUCCIÓN.
El sistema educativo es uno de los mecanismos primarios establecidos para generar igualdad de oportunidades en América. La educación se encuentra en estrecha relación con el ámbito laboral, al cual accederán los alumnos una vez terminen su formación. El hecho de establecer una igualdad de oportunidades durante el transcurso de su desarrollo como persona en el sistema educativo, ayudará a que estas mismas oportunidades se puedan plasmar tanto en la sociedad como en el mercado laboral, contribuyendo así a la teoría de la reproducción propuesta por Bordieu y Passeron (1977), lo cual también influiría en las desigualdades producidas.
A pesar de ello, aún existen diversas formas de desigualdades e incluso racismo en el sistema público educativo americano. Entre las facetas a destacar encontramos el aislamiento racial, la desigualdad en cuanto a recursos entre escuelas con alumnado blanco y otras con alumnado de minorías étnicas así como el trato desigual de estos mismos estudiantes dentro de las escuelas, lo cual determina las oportunidades económicas, sociales y políticas de las minorías en América.
Resultado de imagen de BIG DATA
Con la aparición de la nueva sociedad del conocimiento (término propuesto por Krüger, 2002), así como con la revolución tecnológica planteada en la misma, parece que la solución a estas desigualdades pasa por el Big Data, así como por el uso de la información y la educación basada en la tecnología, propuesta por algunos expertos en educación. Para estos, la fusión de los datos de los estudiantes, la instrucción basada en la tecnología, el análisis predictivo o las herramientas de procesamiento son la clave para el futuro de una educación igualitaria en la que aumentar las oportunidades para todos, según Alarcón, Zeide, Rosenblat, Wikelius, Boyd, Peña y Yu (2014).

Es por ello que, en el presente documento, se realiza un ensayo en el cual se analizan y sintetizan aspectos relacionados con el procesamiento, análisis y recolección de la información de cara a establecer un sistema educativo que fomente la igualdad de oportunidades.
2. LA DISCRIMINACIÓN EN EDUCACIÓN.
Es difícil determinar si existe una verdadera igualdad de oportunidades en el sistema educativo público americano. Como apunta Moreno (2916), el sistema educativo de Estados Unidos reparte sus responsabilidades administrativas entre los centros de enseñanza, las entidades locales y los estados. Esto hace que no se estudien los mismos programas en todas las escuelas y universidades (rompiéndose la igualdad de oportunidades) así como tampoco se realiza en las mismas condiciones, tanto en contenidos como en recursos materiales y humanos. Además de ello, hay que sumarle la composición étnica del país, así como la gran cantidad de población inmigrante, procedentes de varias generaciones y diversas regiones. No es lo mismo un programa de estudios en una universidad de Texas que en una de Chicago. Todo ello sin contar con la brecha económica de la sociedad estadounidense, la cual permite entender la heterogeneidad del alumnado, cuya diversidad afecta de un modo singular a la enseñanza y, por tanto, al aprendizaje.
Algunas de las preocupaciones y materias en temas educativos que preocupan en los Estados Unidos tienen que ver con las tasas de graduación escolares, la cual queda en un 60% en las minorías étnicas y raciales frente al 83% de los que no forman parte de estas minorías. A su vez, la segregación supone un tema arduo de tratar, debido a la complejidad poblacional del país. Esta segregación se ve reflejada en las aulas, sobretodo por estudiantes negros y latinos. Además de la falta de recursos para aquellos colegios con un alto número de estudiantes pertenecientes a minorías raciales y a la desigualdad en el trato con estos mismos, según Alarcón et al. (2014).
 Tal vez la base de estos problemas sea el hecho de que, como apunta Heining-Boynton (2002), la educación pública estadounidense está financiada principalmente por el Estado,  los cuales están en crisis financiera la mayoría de ellos. Además, según apunta esta misma autora, la permanencia del profesorado supone un gran dilema en los Estados Unidos, pues son pocos los que permanecen en sus puestos de trabajo y menos aún las nuevas incorporaciones. Claro que también hay que tener en cuenta que, como propone Moreno (2016), hablar de Educación en Estados Unidos, es referirse a una realidad fragmentada en su geografía y diversificada en cuanto a sus responsables y estudiantes. Pero, ¿realmente eso complica la igualdad de oportunidades?
3. EDUCACIÓN BASADA EN DATOS.
Alarcón et al. (2014) apuntan a la importancia de combinar la educación con otras tecnologías y herramientas de análisis de datos con el fin de proporcionar una formación más personalizada, maximizar los recursos e incluso permitir el acceso gratuito a la información. La educación basada en datos supone una implementación de bajo coste así como medio para fomentar la movilidad social y económica.



El aprendizaje siempre ha sido un tema complejo, y con ello también, la enseñanza. Existen diversas metodologías y pedagogías, tradicionales y novedosas en las que basar el prpceso de enseñanza-aprendizaje, pero de los cuales hay pocos estudios concretos sobre los resultados obtenidos con cada una de ellas. La educación basada en datos propone el uso de nuevas técnicas de análisis de datos que, utilizando las tecnologías y mediante un análisis algoritmo ayudarían al profesorado e investigadores a conocer más de cerca las experiencias individuales de cada alumno, de manera que se determinen las fortalezas y debilidades de cada estilo de aprendizaje y se guíe mejor a los alumnos en el mismo.
Según el Departamento de Educación de Estados Unidos, mediante la recopilación y análisis de los datos se genera una mejor información que puede ayudar a cerrar las brechas de rendimiento, aumentar las oportunidades educativas y el acceso a la universidad así como reducir la discriminación contra ciertos estudiantes. Además, los datos obtenidos facilitan la formación y orientación personalizada a la par que ayuda a identificar a los estudiantes en riesgo de cara a la intervención temprana y a evaluar las técnicas de enseñanza y el currículo. A su vez, su uso se expande hacia el campo administrativo, de reclutamiento o recaudación de fondos (Alarcón et al., 2014). El sistema educativo estaría formado por un eje más adaptativo, receptivo y eficiente, donde todo estría adaptado a las necesidades de los estudiantes, construyendo así un “aprendizaje adaptativo” (Watters, 2013).
Son ya varias las escuelas que han implementado herramientas de análisis de datos con el fin de intervenir en la trayectoria de los estudiantes y evitar el bajo rendimiento. Aún así, no sabemos muy bien aún los riesgos de este tipo de ejercicios, ya que tal vez estemos sobrepasando límites de privacidad o no demos con lo que realmente buscamos. Hay muchos más campos abiertos en lo que se refiere al aprendizaje y la enseñanza, por lo que no podemos ceñirnos solamente a aquellos datos que vemos. Así, por ejemplo, autores como Wayman apuntan que “the data access provided by this technology is a necessary condition for in- formed inquiry into educational practice, but such access is not sufficient on its own” (2005). Otros autores como Kamenetz (2016) hacen referencia a una clara argumentación en contra de la instrucción basada en datos, ya que existen datos difíciles de capturar, comienza a establecerse una mercantilización de la educación y un control comercial además de que no tiene en cuenta la motivación del alumnado entorno a los datos relacionados con su rendimiento académico.

4. CONCLUSIÓN.
El debate sobre el uso de los datos en contextos educativos ha sido siempre un tema delicado, pues el hecho de utilizar estas herramientas y técnicas de Big Data pueden promover problemas en cuanto a los derechos civiles a la par que mejoran la educación, la equidad y la oportunidad de igualdades.
Para algunos críticos la educación basada en datos pueden afianzar aún más las desigualdades ya existentes y contribuir a crear problemas y desventajas, sobretodo en la forma en que el profesorado y los expertos lo implementen (sin contar con la probable manipulación de las estadísticas realizadas). Todo ello puede también reforzar el etiquetaje en los alumnos, violar la privacidad de las personas o ser perjudicial en determinados contextos educativos. Ello puede producir una fragmentación en la sociedad y reducir las oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, también es cierto que, como apuntan Alarcón et al. (2014) la educación basada en datos privilegia ciertos tipos aprendizaje sobre otros, lo que puede anticipar el desarrollo educativo, el crecimiento y la oportunidad.
Resultado de imagen de BIG DATA
Como vemos, existen diferentes crítica y opiniones acerca del uso del Big Data en el sistema educativo. Tal vez muchas de estas críticas pueden suponer una serie de “retos” si finalmente se decide implementar este sistema expandiéndose a más países, pero habría que tener en cuenta muchos otros aspectos que se pasan por alto, desde la conservación de la privacidad hasta si realmente la sociedad puede fragmentarse debido al uso indebido de la tecnología. Lo que está claro, sin duda, es que hasta que no se realice y pasan varios años, no sabremos el alcance del análisis de datos en términos educativos. ¿Mejorará la educación personalizándola? ¿O supondrá una técnica invasiva más con la que reproducir desigualdades dentro del sistema educativo?


BIBLIOGRAFÍA


Comentarios

Entradas populares de este blog

Actividad 5 — Consentimiento informado

Actividad 4 - Diseño de investigación

Actividad 2. Proyecto LRNG